Cuatro semanas de caída y el fantasma de los años 70: el mercado busca un piso
🔑 Puntos clave...
- Las bolsas estadounidenses cerraron su cuarta semana consecutiva en rojo, la racha más larga del Dow Jones desde 2023, con el Nasdaq rozando la corrección técnica formal —una caída del 10% desde su máximo reciente— y el Russell 2000 entrando definitivamente en ese territorio.
- El mercado de bonos envió una señal de alerta mayor: los rendimientos del Tesoro americano a 10 años subieron a 4.39%, y los traders comenzaron a asignar una probabilidad del 30% a que la Fed suba tasas antes de octubre.
- Super Micro Computer (SMCI) se desplomó 33% tras la acusación del gobierno de EE.UU. contra su cofundador por un esquema de contrabando de servidores con chips restringidos hacia China por valor de $2,500 millones, poniendo en riesgo una cartera de ventas proyectada de más de $100,000 millones en los próximos ocho trimestres — y convirtiendo a Dell en el gran beneficiario accidental del día.
📊 La semana en perspectiva: cuatro pérdidas, un solo culpable
🛢️ El petróleo siguió mandando
Desde que comenzó la guerra entre EE.UU., Israel e Irán el 28 de febrero, los mercados han operado bajo una sola variable dominante: el precio del crudo. Esta semana no fue la excepción.
El Brent cerró el viernes en $112.19 por barril, su quinta semana consecutiva al alza, acumulando una subida de más del 60% desde el inicio del conflicto. El WTI (referente estadounidense) llegó a $98.81. Las declaraciones del presidente Trump hoy viernes —"no quiero un alto al fuego cuando literalmente estás aplastando al otro lado"— hicieron que los mercados cayeran al final de la sesión, borrando una recuperación parcial.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) calificó la disrupción actual como la mayor interrupción del suministro de petróleo en la historia. Los cortes ya superan los 8 millones de barriles diarios, con posibilidad de alcanzar los 12 millones según JPMorgan —cifra que equivale al 11% de la producción mundial.
Los resultados semanales para los principales índices fueron contundentes:

- Dow Jones: -2.11% en la semana; -6.9% desde el inicio de la guerra (28 de febrero).
- S&P 500: -1.9% en la semana; -5.4% desde el inicio de la guerra.
- Nasdaq: -2.07% en la semana; -4.5% desde el inicio de la guerra.
El cierre del viernes fue especialmente pesado: el S&P 500 cayó 1.5%, el Dow perdió 447 puntos (~1%) y el Nasdaq retrocedió 2%.
📉 ¿Corrección inminente? Los índices al borde del precipicio técnico
Una corrección técnica se define como una caída del 10% desde el máximo reciente. Esta semana, varios índices estuvieron peligrosamente cerca:
- El Nasdaq tocó brevemente el nivel de corrección (21,562) antes de cerrar ligeramente por encima. Lleva 9 de las últimas 10 semanas en negativo, algo que no ocurría desde 2022.
- El Russell 2000 cerró en corrección formal, con una caída del 10.2% desde su máximo reciente.

- El Dow está a un 8.6% de su máximo histórico del 10 de febrero (50,188); le falta apenas 1.4% para corrección.
- El S&P 500 está 7% por debajo de su máximo histórico del 27 de enero (6,978); el nivel de corrección está en 6,280.
Como señaló Steve Sosnick de Interactive Brokers, "con los precios de los insumos disparándose y las expectativas de recorte de tasas evaporándose, es comprensible que el mercado esté bajo presión. La pregunta es por qué no está cayendo más."
Wall Street está comenzando a revisar sus pronósticos de inicio de año. Citi tituló su última nota a clientes: "Los riesgos están aumentando". Deutsche Bank advierte que si el WTI se mantiene por encima de $100 por barril, el impacto sobre el crecimiento puede volverse no lineal —es decir, más severo de lo que los modelos estándar proyectan.
💻 Super Micro se derrumba: el caso que sacudió al sector de IA

En medio del ruido macro, ocurrió uno de los eventos corporativos más dramáticos de la semana: el Departamento de Justicia de EE.UU. anunció cargos contra tres personas, incluyendo a Yih-Shyan "Wally" Liaw, cofundador y miembro del consejo de administración de Super Micro Computer (SMCI), por un supuesto esquema de contrabando de servidores con chips de Nvidia restringidos hacia China.
Los detalles del caso son significativos:
- Entre 2024 y 2025, una empresa asiática compró $2,500 millones en servidores ensamblados en EE.UU., que luego fueron reempacados y enviados a China.
- Los servidores contenían chips de Nvidia sujetos a controles de exportación, restricciones diseñadas para evitar que China acceda a tecnología de inteligencia artificial de vanguardia.
- Super Micro no fue nombrada como demandada, pero uno de sus ejecutivos más senior sí lo fue.
Las acciones de SMCI se desplomaron 33% en la jornada, su mayor caída desde octubre de 2024. El analista de Melius Research Ben Reitzes fue directo sobre el impacto potencial: "Los ingresos en riesgo son enormes. SMCI tenía proyectado despachar ~$47,000 millones en servidores de IA en los próximos cuatro trimestres y más de $100,000 millones en los próximos ocho. Creemos que una porción significativa de esas ventas está ahora en juego mientras los clientes empresariales y de hiperscala reevalúan el riesgo."
El gran beneficiario fue Dell Technologies, que subió 4.4% el viernes y acumula ganancias del 30% en el año. Sin embargo, analistas advierten que la traducción del escándalo de Super Micro en cuota de mercado para Dell no será automática ni rentable: los márgenes en servidores de IA son estrechos precisamente por la intensa competencia, y los clientes que migren lo harán con las mismas exigencias de precio.
Otras empresas del radar:
- Arm Holdings 📈: subió 2.9% tras una doble mejora de calificación en HSBC, que elevó su precio objetivo de $90 a $205.
- FedEx 📦: ganó 1.3% tras superar estimaciones de ganancias y elevar su guía anual.
- Planet Labs 🛰️: +25% tras resultados mejores de lo esperado y el anuncio de una alianza con Google para centros de datos espaciales.
- SolarEdge ☀️: +14% tras una mejora de calificación en Jefferies.
- Tesla ⚠️: cayó 2.5% mientras la agencia regulatoria de tráfico (NHTSA) escaló su investigación sobre el sistema de asistencia a la conducción automatizada.
- XPeng 📉: bajó 6.9% a pesar de reportar su primer trimestre rentable, por una guía de entregas para el primer trimestre de 2026 que implica una caída del 30-35%.
🏠 ¿Stagflación? La historia dice que no todo está perdido
El fantasma de los años 70 ronda los análisis de esta semana. Stagflación —combinación de inflación alta con crecimiento económico lento o estancado— es el escenario que más preocupa a los inversionistas, y con razón: el petróleo disparado, los bancos centrales atados de manos y el crecimiento presionado es exactamente la misma ecuación que paralizó a la economía global entre 1973 y 1982.
Pero la historia ofrece un matiz importante que conviene no pasar por alto.
Durante esa década de stagflación, el índice de precios al consumidor (IPC) de EE.UU. subió a una tasa anualizada del 8.7% y el PIB creció a la mitad del ritmo de las dos décadas anteriores. No todos los activos sufrieron por igual:
- Acciones de pequeña capitalización (small-caps): superaron a la inflación en un 5.9% anualizado en términos reales entre 1973 y 1982. El S&P 500, en cambio, sí lo hizo mal —pero en gran parte porque entonces estaba dominado por las "Nifty Fifty", un grupo de acciones de crecimiento con valoraciones altísimas. El índice actual tiene una concentración aún mayor: cinco a siete empresas explican gran parte de su comportamiento.
- Bienes raíces (vivienda): superaron la inflación en 5.5% anualizado, considerando tanto la apreciación del capital como los ingresos por arriendo.
- Oro 🥇: tuvo una mejor reputación que desempeño real. Su retorno real ajustado por inflación fue de apenas 3.4% anualizado entre fines de 1974 y 1982, por debajo del rendimiento de las small-caps y la vivienda. La conclusión del académico Campbell Harvey (Duke) es contundente: el oro es una buena cobertura contra la inflación solo cuando se mide en horizontes de 100 años o más. En el corto y mediano plazo, su historial como refugio inflacionario es pobre.
La implicación práctica: si la stagflación se materializa, el libro de jugadas convencional —vender acciones y comprar oro— puede no ser la respuesta óptima.
🔎 Qué deben tener en cuenta los inversionistas
Para el corto plazo (próximas semanas):
- El calendario de la semana que viene es denso. El martes 24 se publica el PMI manufacturero de EE.UU. (Índice de Gestores de Compra), la primera gran encuesta sobre condiciones empresariales desde el inicio de la guerra. El viernes 27 llega el dato de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan. Ambos darán pistas reales sobre si la economía está comenzando a resentir el shock energético.
- Múltiples funcionarios de la Fed hablarán la semana que viene. Cualquier señal sobre la posibilidad de subidas de tasas moverá al mercado. El nivel a vigilar: si el 10-year Treasury supera 4.5%, el mercado de acciones tendrá dificultades adicionales.
- El caso Super Micro merece seguimiento. Si clientes de hiperscala como Microsoft, Google o Amazon anuncian revisiones de sus contratos, el impacto sobre el ecosistema de servidores de IA (y Nvidia como proveedor de chips) podría ser significativo.
- El Russell 2000 ya está en corrección. Históricamente, cuando las small-caps lideran la caída, hay señal de que el mercado está procesando un deterioro real en las expectativas de crecimiento económico —no solo ruido geopolítico puntual.
Para el largo plazo (reposicionamiento estructural):
- Las small-caps como cobertura histórica ante stagflación merecen reconsideración. Si bien en el corto plazo están siendo golpeadas, la evidencia histórica de los años 70 sugiere que son más resilientes que el S&P 500 durante periodos prolongados de inflación con bajo crecimiento.
- Bienes raíces y activos generadores de renta vuelven a ser relevantes si el escenario de tasas altas se extiende. Las tasas hipotecarias elevadas frenan el mercado a corto plazo, pero la apreciación real de la vivienda durante los 70s fue positiva.
- Reducir exposición a grandes índices concentrados. El S&P 500 actual tiene una concentración incluso mayor que el de las "Nifty Fifty" de 1973. Si el ciclo favorece a empresas más pequeñas y con valoraciones razonables, el índice de gran capitalización puede quedarse rezagado durante un período más largo.
- Oro: manejar expectativas. Puede funcionar como reserva de valor en un horizonte de décadas, pero no como cobertura táctica de corto plazo contra un spike inflacionario.
- Energía y defensa siguen siendo los sectores con mejor correlación positiva al escenario actual: petróleo elevado + gasto militar en alza.
✍️ Visión Sigma

Esta semana el mercado no cayó porque los resultados corporativos fueran malos —en muchos casos fueron buenos. No cayó por señales de recesión en los datos duros —todavía no están ahí. Cayó porque el precio del tiempo cambió: el escenario de tasas bajas que sostenía las valoraciones de los últimos dos años se está desmontando en tiempo real, y el mercado aún no terminó de recalibrarse.
La señal más relevante de la semana no fue el Nasdaq rozando la corrección. Fue el mercado de futuros asignando en un solo día un salto del 6% al 30% en la probabilidad de que la Fed suba tasas antes de octubre. Eso no es un ajuste de expectativas. Es una reorganización del mapa de riesgo completo.
Para el inversionista que mira más allá del ruido, tres reflexiones estratégicas:
- No confundir volatilidad con dirección. El mercado puede rebotar la semana que viene si hay señales de desescalada en Irán. Pero el problema estructural —una economía global que operaba bajo el supuesto de energía barata y tasas a la baja— no se resuelve con un alto al fuego. La repricing del riesgo es un proceso, no un evento.
- El caso Super Micro es una advertencia de sistema, no solo un escándalo corporativo. Las restricciones de exportación de chips son el campo de batalla real de la guerra tecnológica entre EE.UU. y China. Cualquier empresa en la cadena de suministro de IA con exposición a esa tensión carga un riesgo regulatorio que los modelos de valoración estándar no suelen incorporar.
- La historia de los años 70 es útil, pero no es un manual. Las condiciones son distintas: la economía es más diversificada, los bancos centrales tienen más credibilidad, y la dependencia energética de EE.UU. es mucho menor. El riesgo de stagflación es real, pero no inevitable. La diferencia entre los dos escenarios la marcará la duración del conflicto —y eso no lo sabe nadie todavía.
El mercado está buscando un piso. El problema es que no tiene un mapa claro de hasta dónde podría llegar si el piso no aparece pronto.