Wall Street se parte en dos: el rebote geopolítico choca contra el freno de los chips
🔑 Tres puntos clave...
- El mercado abrió impulsado por la pausa en las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y el desplome de más del 6% en el petróleo, pero un reporte sobre avances de China en litografía DUV hundió a los semiconductores y dividió el rumbo de los índices.
- Wall Street entra a la semana más exigente del trimestre: la Reserva Federal decide sobre tasas el miércoles bajo la conducción de Kevin Warsh, mientras Microsoft, Meta, Apple y Amazon —cerca del 17% del S&P 500— presentan resultados entre miércoles y jueves.
- SpaceX marcó un nuevo mínimo pese a un lanzamiento casi perfecto de Starship, evidenciando que la presión sobre la acción responde más a la próxima liberación de acciones de accionistas internos que al desempeño operativo de la compañía.
🌤️ Un alivio que duró poco
Pasado el mediodía en Nueva York, el panorama de Wall Street mostraba una clara divergencia. El Dow Jones (DJIA) avanzaba 0.21%, hasta 52,053.81 puntos, y el Russell 2000 subía 0.54%, a 2,945.95 unidades, favorecidos por el alivio en los costos energéticos. Sin embargo, el S&P 500 cedía 0.25%, a 7,393.18 puntos, el Nasdaq Composite retrocedía 0.53%, a 24,842.62 unidades, y el Nasdaq 100, más concentrado en tecnología, caía 0.86%, hasta 27,885.84 puntos.

La mañana había comenzado con un tono completamente distinto. La noticia de que Estados Unidos e Irán suspendieron sus operaciones militares —dando espacio, según el embajador estadounidense ante la ONU, a un margen para la diplomacia— provocó una caída superior al 6% en los futuros del petróleo. El barril de crudo Brent retrocedió hasta cotizar cerca de los 90 dólares, muy por debajo de los picos que había tocado la semana pasada por encima de los 100 dólares. Ese alivio energético, sumado a una baja en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años, que cotizaba en terreno de aproximadamente 4.65%, redujo temporalmente las preocupaciones inflacionarias y devolvió el apetito por activos de riesgo. El oro, por su parte, se benefició de ese mismo contexto: el metal avanzaba cerca de un 0.7%, hasta rondar los 4,082 dólares por onza, impulsado por el dólar más débil y las menores tasas reales.
⚙️ El freno inesperado: China y la litografía DUV
El optimismo inicial se topó con un obstáculo que cambió el signo de la jornada para buena parte del mercado tecnológico. Un reporte de The Information señaló que una compañía china respaldada por el Estado habría comenzado a producir en masa máquinas de litografía por ultravioleta profundo, conocidas como DUV (el proceso que permite imprimir los circuitos microscópicos sobre los wafers de silicio), un terreno históricamente dominado por la neerlandesa ASML.
La noticia golpeó con dureza a todo el ecosistema de equipos para fabricación de semiconductores:
- ASML cotizaba con caídas cercanas al 7%, al ver amenazado uno de sus negocios más rentables en el mercado chino.
- Applied Materials y Lam Research, que días atrás habían recibido mejoras de calificación de HSBC por la fortaleza de la demanda ligada a infraestructura de inteligencia artificial, revirtieron sus ganancias por el llamado "efecto contagio": si China resolvió el eslabón más complejo de la cadena (la litografía), el resto del proceso de fabricación queda más expuesto a ser replicado localmente.
- AMD y Teradyne lideraban las pérdidas del sector con retrocesos cercanos al 7% y 5.9%, respectivamente, mientras Micron Technology cedía alrededor de 4% y el ETF de semiconductores SMH perdía más de 3%.
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Paradójicamente, parte de la euforia previa había sido impulsada por el espectacular debut bursátil en Shanghái del fabricante chino de memorias CXMT, cuyas acciones se multiplicaron cerca de cinco veces en su primer día de cotización. Esa misma fortaleza china, que en un principio se leyó como una señal positiva para la industria global de chips, terminó reforzando la narrativa de una competencia tecnológica cada vez más real desde Beijing, algo que el mercado no había priceado (es decir, incorporado al precio de los activos) con esa intensidad hasta ahora.
🏛️ La Fed y los gigantes tecnológicos: la semana decisiva
Más allá del ruido geopolítico, lo que verdaderamente definirá el rumbo de Wall Street en los próximos días tiene nombre propio: la Reserva Federal y las "Magníficas Siete". El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) concluye su reunión el miércoles, y aunque el mercado asigna una probabilidad cercana al 66% a que las tasas se mantengan sin cambios en el rango de 3.50% a 3.75%, no descarta por completo un escenario de alza. El verdadero protagonista será el tono de la conferencia de prensa del presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien ha optado por alejarse de la tradicional orientación futura (conocida como forward guidance, es decir, las señales anticipadas sobre el rumbo de la política monetaria), dejando a los inversionistas con menos pistas explícitas sobre sus próximos pasos.
En paralelo, Microsoft y Meta Platforms reportarán resultados el miércoles tras el cierre, seguidas por Apple y Amazon el jueves. Estas cuatro compañías representan cerca del 17% del peso total del S&P 500, lo que explica por qué sus cifras pueden mover al índice completo en cualquier dirección.

El foco no estará solo en si superan expectativas de ingresos y ganancias —las utilidades del segundo trimestre para el S&P 500 avanzan a un ritmo cercano al 26.5% interanual—, sino en sus planes de gasto de capital (capex) para inteligencia artificial. La preocupación creció la semana pasada, cuando Alphabet anunció un aumento sustancial en sus inversiones y Tesla mostró señales de consumo acelerado de caja, dos eventos que ya habían encendido las alarmas sobre si el llamado boom de infraestructura de IA está generando retornos suficientes para justificar el ritmo de inversión.

🚀 SpaceX: cuando el éxito operativo no calma al mercado
Uno de los movimientos más llamativos del día ocurrió lejos del sector chip. Las acciones de SpaceX cayeron hasta un 4%, marcando un nuevo mínimo, a pesar de que la compañía completó con éxito su decimotercera prueba de vuelo de Starship, incluyendo el despliegue de satélites Starlink y un reencendido de motor en el espacio. La capitalización de mercado de la empresa ha perdido más de un billón de dólares desde su máximo del 16 de junio.
La explicación no está en la operación, sino en el calendario corporativo: SpaceX reportará su primer balance como compañía pública el 4 de agosto, justo antes de que expire, el 6 de agosto, un periodo de restricción conocido como lockup que podría liberar hasta 911.5 millones de acciones en manos de inversionistas internos. Este tipo de eventos suele generar presión vendedora anticipada, incluso cuando los fundamentos del negocio no han cambiado.
En un tono más constructivo, Broadcom avanzaba más de 2% tras conocerse un memorando de entendimiento con Samsung por más de 200,000 millones de dólares para el suministro de memorias HBM (memoria de alto ancho de banda, clave para los aceleradores de inteligencia artificial) y la fabricación de chips de 2 nanómetros. D-Wave Quantum, por su parte, subía cerca de 8% tras ampliar su alianza con AT&T para aplicaciones de computación cuántica orientadas a redes autónomas, una señal más de que esta tecnología se acerca a aplicaciones comerciales concretas.
🔎 Qué deben tener en cuenta los inversionistas
- La dispersión importa más que el promedio. Un índice en verde, como el Dow, puede esconder una rotación agresiva de capital saliendo de semiconductores hacia sectores más defensivos o cíclicos; revisar la composición sectorial es tan importante como mirar el número final del índice.
- El riesgo geopolítico se ha vuelto más digerible, pero no desaparece. El mercado ha aprendido a operar con episodios de tensión en Medio Oriente sin reaccionar con pánico, aunque cualquier escalada en el Estrecho de Ormuz seguiría siendo un catalizador de volatilidad para el petróleo y, por contagio, para la inflación.
- Los eventos de liberación de acciones (lockups) generan ruido técnico, no necesariamente una señal fundamental. El caso de SpaceX es un recordatorio de que la presión de oferta de acciones puede pesar más en el corto plazo que unos buenos resultados operativos.
- La narrativa de la inteligencia artificial entra en una fase de mayor escrutinio. Ya no basta con anunciar inversión; el mercado exige evidencia de que ese gasto de capital se traduce en ingresos, lo que convierte a esta semana de resultados en una prueba de credibilidad para el sector tecnológico.
✍️ Visión Sigma

Lo que observamos hoy no es una corrección aislada, sino la manifestación de una tensión que lleva meses acumulándose bajo la superficie del rally tecnológico: el mercado ya no compra la narrativa de la inteligencia artificial de forma incondicional. La reacción ante el reporte sobre litografía DUV en China no debería sorprender por su magnitud, sino por lo que revela: los inversionistas están cada vez más atentos a cualquier señal que amenace el foso competitivo (esa ventaja estructural difícil de replicar) de las compañías occidentales dominantes en la cadena de semiconductores. Las sanciones tecnológicas diseñadas para contener a China podrían estar produciendo el efecto contrario al buscado, acelerando en lugar de frenando su desarrollo doméstico, y ese es un riesgo estructural que trasciende la coyuntura de un solo día de mercado.
En paralelo, la divergencia entre índices ponderados por capitalización y de pequeña capitalización, como el Russell 2000, sugiere que el capital está buscando refugio en historias menos dependientes del gasto en infraestructura de IA.
Esta semana, con la Fed y las Magníficas Siete como protagonistas, funcionará como una prueba de estrés genuina para dos supuestos que han sostenido el mercado alcista de los últimos meses: que la inflación sigue moderándose y que el gasto en inteligencia artificial eventualmente se traducirá en ganancias reales. Si cualquiera de esos dos pilares empieza a mostrar grietas, la revalorización de activos podría acelerarse más allá de lo que hemos visto hasta ahora.