Petróleo se dispara, Wall Street retrocede: así cierra agosto en medio de la tensión EE.UU.-Irán
🔑 Tres puntos clave...
- 🛢️ El petróleo se disparó hasta un 5% después de que Estados Unidos atacara posiciones iraníes en el estrecho de Ormuz, reavivando los temores inflacionarios y arrastrando a los tres principales índices de Wall Street a terreno negativo hacia el mediodía en Nueva York.
- 🏦 La Reserva Federal se inclina hacia el endurecimiento: tras el discurso de Jackson Hole del presidente Kevin Warsh, la probabilidad de una subida de tasas en septiembre saltó de apenas un tercio a cerca de dos tercios, mientras el bono del Tesoro a 10 años tocó su nivel más alto en 19 meses.
- ⚡ Terremoto sectorial en las utilities: las acciones de PG&E y Edison International se desplomaron entre 19% y 23% por un revés legislativo sobre responsabilidad en incendios forestales en California, mientras que agosto, pese a todo, se perfila como un mes de ganancias generalizadas para Wall Street.
🛢️⚔️ Oriente Medio vuelve a incendiar los mercados

La última jornada de agosto amaneció con una nueva sacudida geopolítica. Fuerzas estadounidenses atacaron el fin de semana dos lanzadores de misiles iraníes ubicados en la isla de Larak, dentro del estrecho de Ormuz, un paso marítimo estrecho por el que transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo. Según explicó el Comando Central de Estados Unidos, la operación buscaba neutralizar equipos que Irán habría estado utilizando para minar la zona. Teherán respondió con ataques contra bases estadounidenses en Jordania, en la primera confrontación directa entre ambos países en más de un mes.
El resultado inmediato fue un salto brusco en los precios de la energía. El petróleo Brent, que sirve de referencia para buena parte del mundo, subió hasta 90,40 dólares por barril, con avances intradía que llegaron a rozar el 5%. El crudo estadounidense WTI avanzó de forma similar, superando los 85 dólares. Para dimensionar el fenómeno: el precio del Brent osciló entre 72 y 102 dólares durante todo agosto, en función de las expectativas sobre un eventual acuerdo que pusiera fin al conflicto, y el promedio de la gasolina en Estados Unidos se mantuvo por encima de los 4 dólares por galón todos los días del mes, algo que no había ocurrido nunca antes, ni siquiera durante la crisis de suministros de 2022.
Este repunte energético no solo afecta a los conductores. También eleva el costo de transportar mercancías, presiona los márgenes de sectores intensivos en combustible (aerolíneas, cruceros y transporte cayeron todos más de 2% en la jornada) y, sobre todo, complica el panorama de inflación justo cuando la Reserva Federal analiza sus próximos movimientos.
🏦 La Fed pisa el acelerador: Warsh y el fantasma de septiembre
El segundo gran motor de la jornada viene del terreno monetario. El pasado viernes, en su primer discurso como presidente de la Reserva Federal en el simposio de Jackson Hole, Kevin Warsh adoptó un tono marcadamente restrictivo (lo que en la jerga financiera se conoce como hawkish). Su mensaje central fue que, aunque los datos de inflación del verano resultaron mejores de lo esperado, esas cifras no reflejan una mejora real en las tendencias de fondo, por lo que la Fed todavía tiene "trabajo por hacer".
El mercado interpretó esas palabras como una señal de que una subida de tasas en septiembre es más probable de lo que se pensaba. De acuerdo con la herramienta FedWatch de CME Group, que mide las expectativas de los operadores de futuros, la probabilidad de un incremento de 25 puntos básicos en la reunión del 16 de septiembre saltó de apenas 36% antes del discurso a cerca de 65% después de él. Algunos analistas incluso proyectan otro incremento adicional en diciembre.

Esta recalibración ya se refleja en el mercado de bonos. El rendimiento del Tesoro a 10 años (una tasa que funciona como referencia para hipotecas, préstamos corporativos y valoraciones bursátiles en general) escaló hasta 4,76%, su nivel más alto en 19 meses. El bono a dos años, que sigue de cerca las expectativas sobre la Fed, subió a 4,35%, muy por encima del 3,50% con el que arrancó el año. En Europa, el bono alemán a 10 años tocó un máximo de 15 años en 3,32%, y el mercado descuenta con un 98% de probabilidad que el Banco Central Europeo también suba tasas en su reunión del 10 de septiembre.
El foco de la semana estará puesto en tres publicaciones clave que podrían confirmar o moderar este tono restrictivo:
- Martes: encuesta JOLTS de ofertas de empleo de julio en Estados Unidos.
- Miércoles: reporte de nóminas privadas ADP de agosto.
- Viernes: nóminas no agrícolas y tasa de desempleo de agosto, el dato más esperado, con una estimación de consenso cercana a 58.000 nuevos empleos, en línea con el promedio de los últimos doce meses. Vale recordar que el dato de julio sorprendió negativamente, con una pérdida neta de 23.000 empleos.
📉 Wall Street en rojo, pero agosto cierra en verde

Hacia la sesión de mediodía en Nueva York, los tres principales índices retrocedían de forma generalizada: el Dow Jones perdía 0,65%, ubicándose en 53.210 puntos; el S&P 500 cedía 0,49%, hasta 7.673 puntos; y el Nasdaq Composite bajaba 0,37%. El índice Russell 2000, que agrupa a empresas de menor capitalización y suele ser más sensible a los costos de financiamiento, fue el más golpeado, con una caída de 0,82%.
A nivel sectorial, el patrón fue casi uniforme: prácticamente todos los sectores del S&P 500 operaban en negativo, con la única excepción del energético, que avanzaba respaldado por el propio repunte del petróleo. Empresas como Chevron y ExxonMobil subían más de 2%, mientras que los sectores de servicios de comunicación e industriales lideraban las pérdidas.
Pese al retroceso puntual de la jornada, el panorama mensual es mucho más alentador. Los tres índices se encaminan a cerrar agosto con ganancias: el Dow Jones sumaría cerca de 2%, marcando su quinto mes consecutivo al alza; mientras que el S&P 500 y el Nasdaq Composite avanzarían entre 3% y 4%, registrando su primer mes positivo desde mayo. El motor detrás de este desempeño mensual ha sido, una vez más, la tecnología ligada a inteligencia artificial: Nvidia acumuló un alza superior al 7% en el mes, Microsoft cerca de 9% y Micron Technology más de 13%.
Este contraste entre el retroceso diario y el balance mensual positivo tiene una explicación adicional: los resultados corporativos del segundo trimestre han sido notablemente sólidos. Según datos de Bloomberg Intelligence, el crecimiento de utilidades del S&P 500 se ubica cerca de 32%, muy por encima del 23% que proyectaban los analistas, y casi cuatro veces el promedio histórico fuera del periodo de pandemia. El gasto en infraestructura de inteligencia artificial explicaría cerca del 60% de ese crecimiento de utilidades por acción.
⚡ Terremoto en las utilities: PG&E y Edison bajo fuego
Al margen de la geopolítica y la Fed, la jornada tuvo un protagonista propio: el sector de servicios públicos de California. La Asamblea Estatal modificó un proyecto de ley (conocido como Senate Bill 492) relacionado con la responsabilidad de las empresas eléctricas ante incendios forestales. La versión final del proyecto eliminó la protección de responsabilidad que las utilities esperaban recibir, y tampoco incluyó una propuesta del gobernador Gavin Newsom que habría impedido a las aseguradoras demandar a estas compañías por reclamos vinculados a incendios.
El mercado reaccionó con dureza: las acciones de PG&E se desplomaron 19,4%, camino de registrar su peor sesión en más de seis años, mientras que Edison International se hundió 23%, su peor jornada en más de dos décadas. Sempra, otra utility californiana, cayó de forma más moderada, cerca de 2,5% a 3%.

El precedente histórico pesa sobre los inversionistas: PG&E ya se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 en 2019, precisamente por el peso de reclamos derivados de incendios forestales, y solo logró salir de ese proceso en 2020. Varias firmas de Wall Street, entre ellas Mizuho Securities y Morgan Stanley, rebajaron sus recomendaciones sobre estas acciones tras conocerse el resultado legislativo, señalando que la norma resulta insuficiente para trasladar el riesgo fuera de los accionistas y que persiste una amenaza real sobre el fondo estatal de 21.000 millones de dólares destinado a cubrir este tipo de responsabilidades.
En medio de este panorama, algunos movimientos corporativos individuales también captaron atención: GameStop subió más de 4% tras anunciar que pagará buena parte de un canje de deuda con efectivo en lugar de emitir nuevas acciones, evitando diluir a sus accionistas; y CrowdStrike avanzó cerca de 4% después de anunciar una alianza estratégica con Clear Secure.
🧭 La semana que viene: empleo, resultados corporativos y G20
Además del ya mencionado informe de empleo del viernes, esta semana el mercado tendrá otros focos de atención relevantes. En el plano corporativo, Broadcom presentará resultados el miércoles, con expectativas de un crecimiento de utilidad por acción cercano al 91%, en un contexto donde los inversionistas buscan confirmar si la demanda de infraestructura de inteligencia artificial mantiene el mismo ritmo que impulsó a Nvidia la semana pasada. Dell también reportará resultados en los próximos días.
En el frente institucional, Asheville, en Carolina del Norte, será sede de una reunión de ministros de finanzas del G20, cuyas conclusiones podrían aportar señales adicionales sobre la coordinación de políticas económicas globales en un entorno de mayor tensión geopolítica y monetaria.
🔎 Qué deben tener en cuenta los inversionistas
Más allá de seguir el minuto a minuto de los índices, hay una lectura de fondo que conviene tener presente. El mercado está procesando simultáneamente tres fuerzas que normalmente no se mueven en la misma dirección: un choque de oferta energética (que empuja los precios al alza), un banco central que se inclina por enfriar la economía (lo que en teoría debería moderar la inflación, pero también el crecimiento) y un mercado laboral que, aunque resiliente, muestra grietas visibles tras el mal dato de julio. Esta combinación —a veces descrita como estanflación en miniatura— es más compleja de gestionar que una simple corrección por sobrevaloración, porque no existe una única palanca de política que resuelva los tres frentes a la vez.
Para el inversionista de perfil más conservador, la señal más relevante puede no estar en las acciones, sino en la renta fija: un bono del Tesoro a 10 años en máximos de 19 meses representa una alternativa de rendimiento cada vez más competitiva frente a la renta variable, especialmente en sectores sensibles a tasas como bienes raíces y construcción, que ya acumulan caídas superiores al 1% por el encarecimiento de las hipotecas.
Para quienes están más expuestos a acciones individuales, el caso de PG&E y Edison es un recordatorio de que el riesgo regulatorio puede ser tan determinante como el riesgo de mercado: una decisión legislativa puede borrar en una sola sesión gran parte del valor acumulado en meses, independientemente de los fundamentales del negocio.
✍️ Visión Sigma

Lo que estamos observando no es un evento aislado, sino la superposición de tres relojes que corren a velocidades distintas. El reloj geopolítico es el más rápido e impredecible: una escalada en Ormuz puede revertirse en días si las partes optan por la contención, tal como sugieren los propios analistas consultados, quienes no anticipan una guerra abierta pero tampoco una solución negociada inmediata. El reloj monetario, en cambio, se mueve con la cadencia de las reuniones programadas de la Fed, y ya ha incorporado gran parte del giro hawkish de Warsh en los precios de los bonos. El reloj más lento —y quizás el más importante para el inversionista de largo plazo— es el estructural: el gasto masivo y sostenido en infraestructura de inteligencia artificial, que sigue siendo el verdadero motor detrás de un agosto que, pese a la volatilidad diaria, cierra en terreno claramente positivo para los tres grandes índices.
La lección estratégica de esta sesión es que la volatilidad de corto plazo generada por un titular geopolítico rara vez altera la tendencia estructural de fondo, pero sí puede generar puntos de entrada atractivos para quienes mantienen convicción en los temas de largo plazo. El diferencial entre el retroceso diario (entre 0,4% y 0,8% según el índice) y el avance mensual acumulado (entre 2% y 4%) ilustra precisamente ese punto: quien reacciona solo al ruido del día pierde de vista la fotografía completa del mes.
En Visión Sigma seguiremos monitoreando de cerca tres variables que consideramos determinantes para las próximas semanas: la evolución del petróleo como termómetro geopolítico e inflacionario, la trayectoria del rendimiento del bono a 10 años como indicador del costo del dinero, y la resiliencia (o no) del mercado laboral estadounidense que se conocerá este viernes.