Wall Street cae por segunda sesión consecutiva, pero las utilidades siguen siendo el verdadero motor del mercado
🔑 Tres puntos clave...
- Wall Street cerró este martes su segunda sesión consecutiva en terreno negativo (S&P 500 -0,32%, Dow Jones -0,34%, Nasdaq Composite -0,60%), presionado por la tecnología y por la persistente incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, mientras el oro alcanzó un máximo de dos meses.
- La temporada de resultados sigue siendo el gran sostén del mercado: el 85,1% de las compañías del S&P 500 superó las expectativas de Wall Street, con movimientos explosivos en nombres como Sea Limited, Super Micro, CoreWeave y Axon Enterprise, mientras On Holding se desplomó tras decepcionar con su guía de ingresos.
- Nvidia lideró junto a Goldman Sachs, BlackRock, Blackstone, KKR, Apollo y Brookfield un acuerdo histórico para movilizar más de US$500.000 millones hacia infraestructura de inteligencia artificial, justo cuando los inversionistas empiezan a mirar hacia el dato de inflación (IPC) de julio que se conocerá mañana miércoles.
📊 Cierre de Wall Street: la segunda caída no borra el optimismo de fondo

La sesión de este martes dejó a los tres principales índices estadounidenses en rojo por segundo día seguido, algo que no ocurría desde que el mercado marcó nuevos máximos históricos la semana pasada.
El S&P 500 retrocedió 0,32% hasta 7.728,20 puntos, el Dow Jones Industrial Average cedió 184 puntos (-0,34%) hasta 53.791,85, y el Nasdaq Composite fue el más golpeado con una caída de 0,60% hasta 26.445,45 puntos. En contraste, el Russell 2000, el índice que agrupa a las compañías de menor capitalización, avanzó 0,32%, una señal de que el apetito por riesgo no desapareció, sino que rotó hacia otros segmentos del mercado.
De hecho, la fotografía completa de la sesión es menos pesimista de lo que sugieren los titulares: el volumen de negociación fue relativamente liviano, con cerca de 15.000 millones de acciones transadas frente a un promedio de 17.600 millones en las últimas 20 sesiones, y el número de acciones que subieron superó a las que cayeron en una proporción de 1,2 a 1 dentro del S&P 500. En otras palabras, la caída de los índices estuvo concentrada en un puñado de pesos pesados tecnológicos —Alphabet, Amazon, Apple y Oracle, entre otros— y no reflejó un retroceso generalizado del mercado.
💰 Resultados empresariales: el verdadero motor detrás del mercado
Mientras los titulares se centran en la geopolítica, el dato más relevante de la temporada sigue siendo silencioso pero contundente: el 85,1% de las 436 compañías del S&P 500 que ya reportaron resultados superó las expectativas de los analistas, muy por encima del promedio histórico de 67%.

Esto ha impulsado a Wall Street a elevar su pronóstico de crecimiento de utilidades para 2026 hasta 33,3%, la cifra más alta jamás registrada para un año completo, frente a estimaciones que partían alrededor de 27% al inicio de la temporada.
Ese fortalecimiento de las utilidades ya no depende únicamente de los gigantes tecnológicos: en lo corrido de 2026, el resto del S&P 500 acumula una ganancia de 16,4%, superando el 10,1% de las Siete Magníficas, evidencia de que el rally se está ampliando hacia más sectores del mercado.
Entre los movimientos individuales que marcaron la jornada:

- Sea Limited (matriz de Shopee) se disparó 14,5% tras superar cómodamente las expectativas de ingresos.
- KKR & Co. subió 6,91% al ser uno de los socios financieros del megaacuerdo de infraestructura de IA anunciado con Nvidia.
- Axon Enterprise avanzó 6,69% después de que los inversionistas digirieran mejor su guía de resultados para todo 2026 y su robusto backlog (cartera de pedidos pendientes por facturar).
- Home Depot ganó 1,05% tras recibir mejoras de precio objetivo de Bank of America (a US$412) y TD Cowen (a US$410) de cara a su reporte trimestral programado para el 18 de agosto.
- En el lado negativo, On Holding se desplomó 20,3% pese a reportar utilidades mejores de lo esperado, luego de recortar su previsión de ingresos anuales, arrastrando consigo a otras marcas deportivas como Nike, Puma y Adidas.
- AppLovin cayó 6,01% tras reportar ingresos de US$1.920 millones, por debajo del consenso de aproximadamente US$1.950 millones.

🤖 El megaacuerdo de IA: Nvidia reinventa cómo se financia la próxima fase
El anuncio más disruptivo de la semana llegó desde el mundo de las finanzas más que desde la tecnología pura. Nvidia, junto a seis de los gestores de activos más grandes del planeta —Goldman Sachs, BlackRock, Blackstone, KKR, Apollo y Brookfield— firmó memorandos de entendimiento (acuerdos preliminares sin carácter vinculante, conocidos como MOU por sus siglas en inglés) para movilizar más de US$500.000 millones de capital de terceros hacia la construcción de infraestructura de inteligencia artificial.
La lógica del negocio es sencilla: hasta ahora, la expansión de la IA se ha financiado casi exclusivamente con deuda y capital emitidos por las propias tecnológicas, algunas de las cuales ya operan con flujo de caja negativo. Este nuevo esquema busca tratar los centros de datos y los chips de Nvidia como un activo financiero más —similar a una hipoteca titulizada—, generando un flujo de ingresos que pueda venderse a inversionistas institucionales externos.
Analistas de Bank of America calificaron la iniciativa como una señal positiva porque reduce el riesgo de la llamada financiación de proveedores (vendor financing), es decir, la práctica de que Nvidia financie directamente a sus propios clientes, lo que había generado dudas sobre cuánto del crecimiento de sus ventas depende de su propio balance. Sin embargo, persisten señales de cautela: el reconocido inversionista Michael Burry —famoso por anticipar la crisis de las hipotecas subprime de 2008— advirtió recientemente que varias tecnológicas podrían estar subestimando la depreciación real de sus chips de IA. Y Oracle, que depende de un solo cliente (OpenAI) para casi la mitad de su backlog de US$638.000 millones, cayó 4% tras conocerse que su calificación crediticia fue rebajada el mes pasado.
🌎 Otros mercados: refugios, divisas y criptomonedas

El comportamiento de los activos considerados refugio reflejó la cautela previa al dato de inflación. El oro subió 0,17% hasta un máximo de dos meses en US$4.427 por onza, mientras la plata retrocedió 0,68% hasta US$64,83.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cedió levemente a 4,68%-4,69%, aunque se mantiene muy por encima del 3,97% que marcaba antes del estallido del conflicto con Irán, reflejo de que las preocupaciones inflacionarias siguen latentes.
El dólar se movió en un rango de consolidación frente al euro (-0,03% hasta 1,1543), a la espera de una señal más clara desde la Reserva Federal.
En criptomonedas, Bitcoin retrocedió 0,83% hasta cerca de US$63.651, mientras Ethereum cayó 0,60%, en línea con el deterioro general del apetito por riesgo antes de la publicación del IPC.
🔎 Qué deben tener en cuenta los inversionistas
📈 Acciones: la dispersión sectorial es la historia real de esta semana. Mientras la tecnología concentró las pérdidas, sectores como salud, financiero e industrial han superado el desempeño del S&P 500 en los últimos tres meses, con salud avanzando 17,4%, más de tres veces el ritmo del índice general. Vale la pena diversificar la mirada más allá de las Siete Magníficas hacia small caps y sectores rezagados que podrían tener recorrido adicional.
💵 Bonos: los rendimientos siguen atrapados entre dos fuerzas: el alza del petróleo empuja las expectativas de inflación al alza, mientras un mercado laboral más débil presiona en sentido contrario. El dato de IPC de mañana será determinante para saber cuál de las dos fuerzas domina.
💱 Dólar: la divisa estadounidense se mantiene en pausa técnica. Un IPC más alto de lo esperado podría fortalecerlo al reforzar las apuestas por tasas más altas; un dato benigno podría debilitarlo aún más.
🛢️ Materias primas: el petróleo seguirá siendo el activo más volátil del panorama mientras no haya claridad sobre el estrecho de Ormuz. El oro, por su parte, se perfila como el termómetro más fiable de la aversión al riesgo del mercado en el corto plazo.
🪙 Criptomonedas: Bitcoin y Ethereum siguen moviéndose en función del sentimiento general de riesgo, por lo que es probable que reaccionen con fuerza —en cualquier dirección— a la publicación del IPC.
⏳ Corto plazo vs. estructural: en el corto plazo, el catalizador que dominará las próximas 48 horas es el IPC de julio (miércoles) y el índice de precios al productor (jueves). En el plano estructural, lo más relevante es la ampliación de la base de crecimiento de utilidades más allá de la tecnología, y la aparición de un nuevo modelo de financiamiento para la infraestructura de IA que podría redefinir cómo se construye —y se paga— la próxima década de innovación tecnológica.
✍️ Visión Sigma

Lo que ocurrió este martes no fue una corrección, fue una pausa. Y las pausas, cuando el mercado está cerca de máximos históricos, suelen ser más saludables que preocupantes. La verdadera noticia de la sesión no fueron los 184 puntos que perdió el Dow, sino la confirmación de que la temporada de resultados está siendo la mejor en cinco años y que ese impulso ya no depende exclusivamente de un puñado de gigantes tecnológicos.
El anuncio de financiamiento de Nvidia merece una lectura más pausada de la que probablemente recibirá en los próximos días. No es simplemente una noticia positiva para el sector: es un cambio estructural en la forma en que Wall Street está empezando a tratar la infraestructura de inteligencia artificial, tratándola como un activo generador de renta comparable a una autopista de peaje o una hipoteca titulizada. Esa analogía, curiosamente planteada por el propio Larry Fink al recordar sus inicios en el mercado hipotecario de los años setenta, no debe leerse como una advertencia automática de burbuja, pero sí exige que los inversionistas entiendan qué están comprando realmente cuando se exponen a esta nueva clase de activo.
Nuestra lectura para los próximos días es simple: el mercado tiene suficiente combustible —utilidades sólidas y una economía que, aunque desacelera, no colapsa— para absorber un dato de inflación moderadamente alto sin entrar en pánico. Lo que sí podría alterar el guion es una sorpresa negativa sostenida en el IPC de mañana combinada con señales adicionales de deterioro laboral, una combinación que obligaría a la Reserva Federal a tomar decisiones bajo mucha más presión de la que enfrenta hoy.